Feb
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Archivada en (General) por sag2103 el 25-02-2009

En Argentina, los catadores del deporte rey renuevan sus ilusiones de vuelta olímpica y brindis festivo cada inicio de curso. En el arranque del Clausura 09, la calidad premium del mosto de las uvas añejas domina la escena del torneo doméstico. La producción vitivinícola de la región, rica en varietales de cepas tintas como el Malbec, el Cabernet o el Syrah, permite al fiel hincha la degustación del fútbol de Riquelme, Verón, Palermo, Gallardo, Solari, Lázzaro, Bossio y demás hidalgos patriarcas del cuero. O lo que es lo mismo, la vendimia de la cosecha local está liderada por la maestría de futbolistas cuyo lunario delata cédulas superiores a los treinta y pico. Los distinguidos enólogos del toque, la aceleración y el aroma de gol aportan la sabiduría del manejo de los partidos y la palabra justa al compañero inexperto, habitualmente desbocado en su afán por beberse los frutos de la gloria -muchas veces, efímera- y exportar la fermentación del vid de sus gambetas a la meca primer mundista de la cultura de la pelota. Llámese España, Inglaterra o Italia. Pecado capital de juventud redimido con la penitencia de la oración a D10S; ocasionalmente, el paternal consejo de sus compañeros, curtidos en barricas de roble de años de profesión y declarados enemigos de la Play Station y su patología autista, ayuda a la generación cercana a los noventa a cortar el cordón umbilical con el holograma y el mundo virtual. Lo que no es poca cosa.      Leer mas »