La crisis del Madrid puede definirse como el fracaso de un proyecto planteado desde el márketing y ausente de orden interno en la plantilla y nulo compromiso con la historia madridista.
Florentino tuvo buenas intenciones y manejó el club a su estilo: el de un gran empresario. A golpe de talonario incorporó figuras que le aseguraron ingresos extras al club. Su modelo apuntó a vender más camisetas, a generar buenas cantidades de dinero por publicidad y a motivar a la afición con la constelación de estrellas que juntó.
Pero en el fútbol, las matemáticas muchas veces fallan y la lógica no siempre funciona. Sumando estrellas no se ganan títulos. No obstante, su proyecto adoleció de una programación y una estrategia en el área deportiva. Para conseguir campeonatos hay que saber elegir un gerente, o sea un entrenador. Es necesario respetar su trabajo, sus decisiones y su liderazgo, confiando plenamente en su capacidad.
A pesar de su discurso, Florentino nunca confió en los encargados que designó. Siempre compró jugadores de su gusto, desoyendo preferencias de personas más cualificadas. No le preocupó que su Madrid no fuese un equipo comprometido, solidario y aplicado. Ese fue el error.
Sergio A. González Bueno
06/03/2006